En muchas películas hemos visto cómo James Bond siempre sale victorioso de duras partidas al póquer o al Baccarat, pero ¿qué hay de cierto en esto de que a los más rudos agentes secretos les guste jugar al casino?
Durante los años de la guerra fría, el casino era un centro social donde poder encontrar gente influyente y de diversas esferas sociales, esto hacía muy apetecible para los agentes secretos y detectives el casino, no ya como fuente de información, sino como lugar donde poder conocer los movimientos, la forma de ser y de actuar de sus objetivos, o simplemente con tomar contacto con personas cercanas a los objetivos.
El casino no son solo sus juegos, sus mesas, sus máquinas, etc. En un casino hay salas de actuaciones, restaurantes, salas vip, de lectura… muchos son los lugares donde poder seguir una conversación, averiguar quién conoce a quién, determinar algunos hábitos y un punto muy importante, saber cómo es el nivel de la persona a vigilar.
Por otro lado, un agente de seguridad nacional, siempre tendrá acceso a todos los sistemas de seguirdad del casino, como son las cámaras, la información que se encuentra en los ordenadores, la información de primera mano que puede dar el personal de campo, etc.
Eso quiere decir, que probablemente un agente de la CIA no sea tan bueno en el póquer como James Bond, pero que indudablemente podrá buscar en un casino toda la información que pueda necesitar en un momento dado aunque ello le suponga tener que arriesgar unos dólares a la ruleta.
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